Planet
2101

Pasado, futuro
y seguridad
de la Tierra

Los científicos ya están pensando en que los hombres, en un futuro lejano, tendrán que irse a otras planetas, puesto que en la Tierra no podrá vivirse eternamente. No se dan cuenta, sin embargo, de que nuestro planeta, no sólo en el pasado sino también en el futuro siempre podrá ser un destino interesante para extraterrestres, cuando, por ejemplo, la amenaza de una supernova les obligue a emigrar a otro sistema solar.Y si por ello la Tierra, algún día, fuere el blanco de los extraterrestres, se produciría, sin lugar a duda, la mayor catástrofe de la Humanidad e incluso su fin.

En el libre “La Escalera Celestial de Jacobo era un Ascensor Espacial” (“Jakobs Himmelsleiter war ein Weltraumlift”) en el capítulo “El Reino de Dios en la Tierra”, se desenmascara como error funesto la preferencia que, de parte de la religión, se ha dado a ese reino imaginario. Si es que se anunciara, ni el Dios Jahwe ni Allah establecerían su reino en la Tierra sino seres de otro sistema solar.Y sus intereses no se centrarían en el individuo hombre que más bien podría serles molesto e incómodo, sino exclusivamente en el planeta Tierra.

Por eso cada uno tendrá que preguntarse cuál de las dos versiones es la más probable y sustanciosa. Debido a indicios convincentes queda, al final, como única e inequívoca opción, la del regreso de ocupadores extraterrestres. Y si sólo algunos de esos indicios fueran probables, desde el punto de vista científico, deberían sonar las alarmas, porque con ello aumenta, de forma dramática, la posibilidad de una futura invasión de extraterrestres en nuestro planeta.

Por ello, mientras exista la Humanidad, el peligro latente de un pretendido derecho de posesión de extraterrestres sobre la Tierra, es algo que ya no puede ignorarse y que, debido a sus visos de realidad, tendrá que convertirse en un tema de seguridad. Eso no tiene nada que ver con sembrar el pánico, pero ha llegado el momento de llamar la atención sobre una, por cierto no aguda pero latente, falta de protección de la Tierra. Como en este momento la Humanidad está a años luz de estar preparada para semejante suceso, el movimiento “Planeta 2101“ quiere animar a científicos de las ciencias naturales, a librepensadores y a profesionales de la política a colaborar activamente en este foro para así contribuir a que se llegue a un del todo necesario cambio radical de referentes en el terreno político y social.

Buch

El libro se publicó en 2012 en la editorial Amra (www.amraverlag.de). En el 2101 es el año de la llegada de extraterrestres a nuestro sistema solar, lo que, en subjuntivo, se describe con todas las consecuencias. Desde luego 2101 es solo una fecha ficticia y seguro que hasta esa fecha no habrá amenaza alguna de nuestro planeta por extraterrestres. Desgraciadamente hay muchas opiniones irrelevantes sobre extraterrestres, pero, siguiendo las condiciones físicas, la navegación espacial, sea de parte de extraterrestres o de parte de los hombres, seguro que se practicará únicamente cuando la búsqueda de nuevos espacios vitales sea imprescindible.

El que en los tiempos más remotos la Tierra fue un destino para tales empresas se deduce, sin lugar a duda, de los recuerdos humanos tanto cualitativos como cuantitativos. Los “reportajes“ universales auténticos cuentan, inequívocamente, de un ascenso al universo con un aparato técnico que en sus aspectos más relevantes como la torre de lanzamiento, llegando hasta las capas más extremas de la atmósfera, el conductor de cable y las estaciones intermedias hasta la estación final en el punto geoestacional, parece, asombrosamente, identico al proyecto Space Elevator de la NASA.

El porqué en tiempos prehistóricos se utilizó una nave espacial se puede comprobar con fundamentos científicos ya sólo por el hecho del largo aprovechamiento. Porque si existe la intención de asentarse en otro planeta, una de las condiciones previas sería verificar detalladamente las posibilidades de supervivencia y ello a lo largo de varias generaciones, ya que el emigrante tiene que adaptarse anatómica y fisiológicamente al nuevo planeta. Y si es que alguna vez los hombres se ven confrontados a la misma situación, no habrá grandes diferencias . Por razones de seguridad pero también por aspectos energéticos un ascensor espacial es el aparato ideal para semejante empresa.

lift

En este contexto, he aquí unas pocas citas del capítulo “El Ascensor Espacial en la Mitología“: En los Apócrífos el Henoch bíblico describe como se le llevó a una torre que sobrepasó en mucho la Tierra y que, en el siguiente ascenso al universo, vió los mayores ríos y las mayores islas de la Tierra. En la previsión del tiempo en la televisión hay muy a menudo bajas presiones que se extienden del Océano hasta más allá del Continente. Eso también lo vió Henoch quien hizo la siguiente observación: “La tierra y el agua ya no podían distinguirse.“ Baruch, el secretario del profeta Jeremias, describe que cuanto más subía más grandes eran las distancias de una estación a la siguiente. En una se encontró con seres raros y su acompañante le comentó: “son los que han aconsejado construir la torre.“ Resumiento: ya no se habla de divinidades trascendentales sino, aparentemente, de técnicos y constructores. “La reluciente torre que ya se vislumbraba de lejos“ la admiraron tanto Gilgamés como Enkidu. Según la mitología hurríta-hetíta la comunicación entre el cielo y la Tierra tenía una altitud de 9000 millas.

El Etana sumerio (“el que ascendió al cielo“) necesitaba para llegar a la estación final, siendo realistas, unas 12 horas, durante las cuales se le pedía cada 2 horas echar una mirada a la Tierra y describirla. Y si en el Mahabharata de la India las Vimanas alcanzaban una velocidad de 400 yojanas (=2920 km/h), el vehículo shuttle llegaba en el mismo tiempo a la estación Sabhas a 35.786 km, “que se encontraba permanentemente en posición inalterable encima de la Tierra“. La NASA tiene la intención de montar el ascensor desde arriba del universo. Para los indios Mapuches eso no era ninguna novedad: “desde la estación terminal los plataformas se montaron sucesivamente hacia abajo“. Debido a estas y otras relaciones ya no debería haber dudas sobre un ascensor espacial prehistórico, a no ser que nuestros antepasados tuvieran una fantasía desbordante.

Para el período de 13.000 a 11.000 antes de Jesucristo aún hay más indicios relacionados con la presencia de extraterrestres y sus correspondientes consecuencias y circunstancias, lo que realmente clama por una reconsideración desde el punto de vista de la ciencia natural, con reconocimientos absolutos sin dogmatismos.

• Por 11.000 a. J.C. ocurrieron de repente, en todas partes del mundo y en corto tiempo, cambios climáticos extremos; en Norteamérica terminó el período glacial mientras comenzó en la opuesta Siberia . Lo mismo ocurrió en la región del polo Sur. Este escenario sólo tiene una explicación lógica: un movimiento repentino de la corteza terrestre en el cojinete Magma, debido a un encuentro de corta distancia de objetos de tamaño planetario, con lo que los Polos se colocaron en una posición geográfica nueva.

• Sin embargo, en los recuerdos de la Humanidad también existen numerosos y convincentes indicios para estos acontecimientos; y si es que según los Vedas de la India se confirmara alguna vez una dislocación del Polo por 1600 km, se habría encontrado, en las montañas cortadas de Nazca, el lugar del ascensor espacial en el ecuador anterior. Henoch describía así su llegada a la estación del ascensor espacial: Me enseñaron en el oeste una montaña grande y alta así como rocas rígidas. Había cuatro plazas espaciosas en la montaña que se extendían a lo ancho y a lo profundo, y que eran muy lisas.“ En la tierra hay sólo un único sitio que se corresponde con la descripción de Henoch: ¡Nazca!

Nazca

La superficie en forma de trapecio que termina en una línea larga, podría muy bien simbolizar un sistema de ascensor con torre de lanzamiento y conductor de cable. ¿Es que las montañas cortadas servìan de soportes para la torre?


Ida

• ¿Es que el asteroide Ida es el fragmento de una corteza planetaria estallada? Si es que proviene de Venus ya no habría dudas sobre visitantes extraterrestres.

Asteroides son, normalmente, formas informes. En este esquema no cabe, desde luego, el asteroide Ida con sus 35 millas de largo. Por eso la pregunta: ¿Podría haberse hecho la forma casi esbelta de su lado derecho realmente de polvo y partículas de materia?


Flugbahn

• Incluso los astrónomos temen que los objetos 1991-VG y 2010-KQ son sondas extraterrestres que ya hace tiempo están observando la tierra.

La gráfica de la NASA enseña la rara trayectoria del objeto 2010-KQ, a corta distancia de la tierra, en el año 2010, que dicen cambió, por propio esfuerzo, la posición y velocidad.


He aquí unos cuantos capítulos más del contenido:
Sobre razon y sinrazón de la aeronáutica interestelar – Roswell y las tonterías sobre los OVNI – El proyecto Space Elevator de la NASA – Preguntas al catedrático Harry Ruppe, anterior jefe de departamento de la NASA, sobre el Space Elevator – El ascensor espacial en la mitología, convincentemente realístico – Ni Dios ni los ángeles se fueron con el ascensor al universo – La escalera celestial estaba en Nazca – Como extraterrestres cambiaron el sistema solar - ¿Comprueban fotografías de la NASA una influencia extraterrestre? – Pirámides y planetas – Construcción universal de torres, sinónimo para el viaje al cielo – La herencia de los gigantes – El reino de Dios en la Tierra, un error fatal – América sin americanos?

Incluso en el caso de que todas las suposiciones presentadas podrían ser refutadas empíricamente, queda el peligro continuado de una reclamación sobre la posesión de parte de una civilización extraterrestre. Pero ¿cómo debería estar preparada la Tierra para tal eventualidad? Desde luego no hay un Registro de la Propiedad cósmico, que concede al hombre el derecho de usufructo universal sobre la Tierra. ¿Es que entonces uno debería prepararse militarmente para una invasión de extraterrestres? Desde luego que sí, porque los extraterrestres perseguirán, consecuentemente, sus propósitos, de no ser nunca amigos de los hombres y de no tolerar nunca un modelo multicultural cósmico, y los miles de millones de hombres no entran, ni de lejos, en sus planes.

Además, nadie tiene la seguridad de que si a lo mejor, en un lejano planeta, ya han sentenciado sobre los habitantes de la Tierra. La profecía bíblica de Zefania – aunque no necesariamente tiene relación con ello – “Si, quiero exterminar los hombres de la Tierra”, podría convertirse en cruel realidad; bastaría un único impacto selectivo de un asteroide.

Mas si alguna vez una expedición extraterrestre entrara en nuestro sistema solar, la Tierra sucumbiría en un caos apocalíptico. Las autoridades estatales apenas estarían en condiciones de hacer uso del voto conferido a ellas en el ámbito legislativo y ejecutivo. En especial los estados de tradición democrática serían incapaces de parar el cada vez mayor anarquismo. Eso no significa estar en favor de la dictadura, pero el contínuo deliberar y actuar a lo largo de los períodos legislativos resulta ser una gran desventaja de esos sistemas de gobierno. Parece sumamente extraña la idea de que, tras una elección de rigor, el nuevo ministro de Asuntos Exteriores, que en un gobierno anterior era, por ejemplo, ministro de Agricultura, pudiera tener la competencia de negociar con extraterrestres. ¿O es que simplemente no apreciamos la genialidad de los políticos profesionales?

Con ello se pone de manifiesto todo el dilema de los actuales sistemas políticos con el acontecimiento de un contacto extraterrestre. Es verdad que hay una ONU, pero no hay gobierno mundial que, dado el caso, podría llevar negociaciones constructivas con los que viven fuera en el universo. Estas deberían ser llevadas no tanto por políticos sino más bien por científicos de humanidades y ciencias naturales, como en otros tiempos lo exigió el filósofo griego Platón en su “Politeia”. Ellos, desde luego, estarían mejor preparados para reaccionar al hipotético peligro y para elaborar conceptos de seguridad constructivos.

Todos los sistemas políticos habidos hasta ahora, sean dictatoriales, monárquicos o democráticos, las religiones incluidas, han estado implicados constantemente, a lo largo de la historia, en guerras, genocidios y terrorismo sin sentido. Y si uno aventura una mirada al futuro, seguro que hasta el fin del siglo no cambiará apenas nada, más bien al contrario, la situación se agravará. Entonces la Tierra, con más de diez mil millones de hombres, será un planeta extremadamente superpoblado, entre cuya población miles de millones estarán vegetando en la miseria. Intereses económicos por materias primas y agua así como también razones ideológicas seguirán siendo las causas de conflictos armados.

Para que este pronóstico para nada exagerado no se convierta en realidad, la única opción será la de un gobierno mundial transparente, con poderes legislativos y ejecutivos para ciertos terrenos. Es verdad que ello conllevaría una limitación en cuanto a la soberanía de estados, pero eso no será una desventaja para la identidad propia, ya que asuntos típicos del país seguirán siendo competencia de los correspondientes gobiernos. La ONU no está en estos momentos y no estará en el futuro en condiciones de proceder contra injusticias. Es realmente chocante el comportamiento del Consejo de Seguridad cuando un dictador manda torturar y asesinar, a través de su ejército, miles y miles de paisanos, ya que algún miembro del Consejo tiene intereses económicos en el país o comparte ideas políticas con el dictador, por lo que, normalmente, no hay intervención. A fin de terminar con semejante farsa, un cambio de tales situaciones sólo podrá llevarse a cabo bajo el patronato de un gobierno mundial constitucional, lo que incluye:

• Imponer, a escala mundial, la Carta de la ONU, incluida la declaración de los derechos humanos, para que no sigan siendo pura retórica la libertad, la justicia, la seguridad social y la paz, con lo que al mismo tiempo ya no haría falta el Artículo 14 (asilo político). Este preámbulo, constituido tras la Segunda Guerra Mundial, no ha podido evitar, hasta el día de hoy, que millones de hombres hayan muerto en guerras y genocidios. Para evitar más guerras o la opresión del propio pueblo por potentados corruptos, con la ayuda de su ejército, únicamente un gobierno mundial debería disponer de un ejército pequeño pero efectivo, mientras que todos los paises sólo tendrían unidades policiales impuestas.

• Otra de las condiciones básicas sería la protección absoluta del medio ambiente. Sabemos por experiencia que unos cuantos Estados, por intereses egoístas, no son capaces de ponerse de acuerdo, lo que ya se deduce de las discusiones sobre el clima. Según unos estudios de la ONU sobre el ambiente, las 3000 mayores multinacionales del mundo explotan intensamente los tesoros naturales de la Tierra, lo que todos los años origina daños ambientales por valor de billones. Por eso no puede ser que por puro ánimo de lucro se dañen y exploten desenfrenadamente paisajes y océanos. Los científicos, además, deberían revisar nuestro planeta y dar a conocer a cuántos hombres la Tierra puede ofrecer unas condiciones de vida aceptables, sin sobregravar demasiado el ambiente y las fuentes naturales. Basándose en ello deberían fijarse y mantenerse, a escala mundial, unas cuotas de nacimientos.

• Todos los días millones de seres terrenales, que conviven con nosotros, son torturados y maltratados. Por ello hace falta con urgencia una protección global y una crianza adecuada de los animales. Esta obligación no debe transferirse, por razones obvias, a los diferentes Estados.

• Debe pertenecer al pasado el anacronismo de que haya Estados armados hasta los dientes y con voluntad de emprender una guerra. Tendría más sentido dedicar un pequeño porcentaje de los horrendos gastos militares mundiales anuales por valor, en estos momentos, de 1,6 billones de dólares, para una defensa terrenal transnacional, instalada en el universo, junto con una defensa preventiva de asteroides. En la actualidad los EE.UU, endeudados por más de 14 billones de dólares, están a la cabeza con casi 700 mil millones de dólares. En estos momentos sería un absurdo para los EE.UU. quitar, poco a poco, su ejército. Desde luego estarían entre los últimos en emprender ese camino. Pero no sólo los ciudadanos norteamericanos sacarían provecho si el dinero empleado para gastos militares se utilizara para fines más provechosos. Así también para el desmontaje del endeudamiento mundial incluido un reglaje de los mercados de finanzas.

Naturalmente se contestará que se trata de fantasías alejadas de la realidad. . Pero cogiendo el año 2101 como punto fijo nos queda un período de 90 años. Aún no hace 100 años que Francia y Alemania sacrificaron sus jóvenes para una guerra sin sentido. Y tal como se encuentran los dos paises en estos momentos, lo mismo debería ser posible a nivel mundial. Como en las revoluciones de los países árabes, el internet podrá contribuir a propagar el leitmotiv de este movimiento, especialmente en las naciones de mayor población y económicamente fuertes. Entonces se abre la posibilidad de que pueda convertirse en realidad la visión de una mejor convivencia en la Tierra.

Por ello sería deseable que personas íntegras se comprometieran con el movimiento “Planeta 2101” , con la perspectiva de fundar, algún día, partidos que, contrario a los partidos tradicionales, estén libres de cualquier ideología, tengan finalidades pragmáticas y quieran conseguir un cambio paradigmático en las antes mencionadas cuestiones problemáticas. Tal intención debería estar ligada, además, a un cambio espiritual, de una mirada geocéntrica a una conciencia cósmica, con lo que muchos problemas terrestres parecerían triviales, pudiéndose resolver con mayor facilidad. Sólo esta simbiosis será capaz de que los habitantes de la Tierra se den cuenta de lo maravilloso que es nuestro planeta, al que hay que proteger pero también defender.

En estos momentos ningún gobierno y ningún partido considera el peligro de una ocupación por extraterrestres. Pero esta manifiesta despreocupación no debe perdurar. Incluso si para el Mateo bíblico Dios no era ningún extraterrestre, su versículo del capítulo 24, verso 44, debería seguir siendo válido: “Y por ello estéis preparados, porque El vendrá en una hora que no sospecharíais.“

Martin Heinrich

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Traduccíon: Helga Wendt de Jovani, Alcossebre/España

Imágenes: Nasa, ESA, EvD